El avance de los emprendimientos extractivos a cielo abierto y el intenso tránsito pesado reactivaron las denuncias vecinales por la minería y la calidad del aire en Catamarca. Pobladores del interior provincial y asambleas socioambientales advierten sobre la dispersión sistemática de material particulado y polvo en suspensión que afecta directamente a los valles habitados de Catamarca.
Las detonaciones continuas, los desmontes masivos y la molienda mineral en áreas de explotación generan emisiones constantes de polvillo que el viento traslada hacia zonas residenciales y de cultivo. En regiones cordilleranas y serranas como Ancasti, donde se habilitaron proyectos de litio sin debida consulta previa, las familias fustigan el deterioro de la atmósfera por el tránsito incesante de camiones de gran porte sobre caminos secos de tierra.
La exposición a estas nubes de polvo y gases de combustión pesada no solo perjudica la visibilidad en las rutas comunales, sino que compromete la salud respiratoria de niños y adultos mayores. Productores agropecuarios advierten que el asentamiento de partículas sobre la vegetación nativa y las pasturas degrada el forraje de subsistencia, alterando el equilibrio de las cuencas productivas.
A este escenario de polución atmosférica se suma la desatención sobre las demandas comunitarias planteadas en movilizaciones en la plaza 25 de Mayo. Vecinos y organizaciones ambientales denuncian la inexistencia de estaciones de monitoreo continuo del aire operadas por entidades independientes que informen a la población civil sobre las partículas respirables en las cercanías de los yacimientos.
Falta de fiscalización ambiental y cuestionamientos hacia Raúl Jalil
La ausencia de controles rigurosos sobre las emisiones mineras reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial promueva a la provincia como un enclave minero sin exigir a las multinacionales inversiones reales en mitigación ambiental, permitiendo que las tareas de extracción operen sin barreras forestales ni aspersión hídrica suficiente en los caminos.
A este déficit de monitoreo estatal se añade la contradicción entre los discursos oficiales de modernización sustentable y la desprotección concreta que sufren los distritos mineros. Asambleístas autoconvocados remarcan que el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente desoye las advertencias sobre polución ambiental, tolerando que los pasivos atmosféricos y del suelo queden acumulados sobre las poblaciones locales una vez concluidas las faenas.
La falta de respuestas oficiales agrava la controversia en torno a la minería y la calidad del aire en Catamarca. Con comunidades rurales en estado de alerta constante y reclamos formales desoídos en las dependencias públicas, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial auditorías transparentes y la inmediata instalación de controles ambientales para garantizar un aire limpio y resguardar la salud de todas las familias catamarqueñas.