Un operativo antinarcóticos sobre una de las principales vías del oeste reavivó los cuestionamientos sobre el avance del narcotráfico en Catamarca. Durante la jornada del viernes, efectivos del Grupo Antinarcóticos de Unidades Regionales (GAUR-Belén), dependiente de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia, concretaron un retén sobre la Ruta Provincial Nº 46, en jurisdicción de la ciudad de Belén, donde interceptaron a cuatro hombres que se trasladaban en dos motocicletas de 150 centímetros cúbicos.
Al momento de la inspección a los sujetos, con edades de 21, 22, 29 y 31 años, el personal policial halló entre sus pertenencias varios envoltorios plásticos. Las posteriores pruebas de campo confirmaron que la sustancia correspondía a 343 gramos de picadura de marihuana, lo que motivó el secuestro inmediato del estupefaciente, de los dos rodados y de cuatro teléfonos celulares de diversas marcas, quedando los cuatro implicados a estricta disposición del Juzgado Federal.
El hallazgo de sustancias fraccionadas en un corredor clave del interior vuelve a encender alarmas entre vecinos y referentes comunitarios de la región. La Ruta Provincial Nº 46 conecta puntos neurálgicos de los departamentos Belén y Andalgalá, convirtiéndose con frecuencia en una vía permeable para la circulación y distribución de drogas ante la escasez de puestos fijos de monitoreo y la falta de tecnología de control en los ingresos departamentales.
Este procedimiento se suma a una serie de hechos delictivos y operativos masivos desplegados en las últimas 48 horas en el interior provincial y el Valle Central. Mientras las fuerzas de seguridad informan secuestros de vehículos y detenciones casuales en retenes de tránsito, las comunidades advierten que la comercialización de estupefacientes continúa ramificándose en los barrios sin que se desarticulen las cadenas de distribución de mayor escala.
Rutas permeables en el oeste, falta de recursos y el impacto en las comunidades
La proliferación de este tipo de episodios contrasta con la postura que exhibe la gestión del gobernador Raúl Jalil en foros ejecutivos. Mientras el mandatario provincial pondera las inversiones extractivas en la Puna y promueve acuerdos corporativos, las dependencias policiales del interior profundo operan con limitaciones de patrulleros y equipamiento para custodiar extensas zonas rurales y rutas que unen enclaves mineros con centros urbanos.
Especialistas en problemáticas sociales y adicciones advierten que la circulación sostenida de drogas en las comunas del oeste agrava el cuadro de vulnerabilidad social y salud mental. Con un sistema sanitario provincial que reconoce estar por encima de la media nacional en indicadores críticos y centros de contención saturados, la llegada de sustancias ilícitas a manos de jóvenes profundiza la desprotección en localidades alejadas de la capital.
El secuestro de estupefacientes en Belén expone la urgencia de rediseñar las políticas públicas frente al avance del narcotráfico en Catamarca. Con cuatro detenidos en la órbita de la Justicia federal, rutas provinciales expuestas al traslado de sustancias y pobladores que demandan prevención en los accesos territoriales, el Gobierno provincial enfrenta la interpelación de garantizar controles estructurales que impidan la consolidación del comercio ilegal en el interior.