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Política

Bloqueo: Operarios no acatan la conciliación por incumplimiento de ALCO

La empresa no cumplió con el procedimiento reglamentario y sembró la incertidumbre en los trabajadores.

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La disputa entre la empresa Alco y los trabajadores sumó un nuevo capítulo, después de que los operarios se negaran a acatar la conciliación obligatoria. En este caso, la empresa no cumplió con los procedimientos que se deben llevar adelante cuando se quiere reducir la planta de personal y jugó con la incertidumbre y la angustia de los trabajadores, quien se encontraron despedidos al llevar a su puesto de trabajo.

Tras 20 o 30 años de trabajar en una misma compañía, los trabajadores de Alco llegaron como todos los días para cumplir con su labor y se encontraron con las puertas cerradas. Se trató de un despido de palabra, en donde no se cumplió con la pauta que indicaba que, ante una situación como esta, se le debe avisar al empleado de su inminente desvinculación por medio de un telegrama.

Lo que queda a la vista de esta forma, es la impunidad y falta de sensibilidad con la que se manejan las empresas, afectando la estabilidad del personal, quien ahora vivirá con la incertidumbre de acercarse a su puesto de trabajo y encontrarse despedido. Ante esta situación y despido de palabra, se espera la intervención del Ministerio de Producción de la provincia.

Además, no hay que dejar de lado el hecho de que Alco recibió ayuda económica de parte del Estado, con el único objetivo de que se evite el despido de los empleados. Sin embargo, el dinero fue gastado y los trabajadores fueron desvinculados de igual forma. Si bien se trata de una realidad repudiable, no solo afecta al personal de Alco sino que se replica en demás compañías.

De hecho, en algunos casos las empresas cerraron sin avisar nada a sus empleados, que un día se encontraron con las instalaciones desmanteladas o todavía con las maquinarias, pero con la producción detenida y los dueños desaparecidos. Por su parte, el Gobierno provincial no impulsó ninguna solución de fondo sino que aporto ayudas que solo dilataron la posterior quiebra empresarial. Sin control de parte de la Inspección laboral y sin verdaderos efectos de la conciliaciones obligatorias, las empresas continúan haciendo lo que quiere y en algunos casos, escapando por la puerta de atrás.