El persistente reclamo de los habitantes de la localidad de El Desmonte reinstaló la polémica en torno a la falta de control sobre las empresas que ejecutan obras de infraestructura financiadas con recursos públicos. Los desocupados del distrito San José decidieron paralizar parcialmente el tránsito en la Ruta Nacional 40 para exigir puestos de trabajo genuinos y denunciar el abandono de las promesas de contratación. Esta falta de mediación institucional ante los engaños de las firmas contratistas evidencia una marcada desidia por parte del Gobierno de Catamarca.
La protesta sectorial comenzó durante las primeras horas de la mañana, estableciendo retenes fijos que provocan demoras de hasta 120 minutos para el transporte de cargas y los vehículos particulares que circulan por la región. Según los voceros de la manifestación, la firma a cargo de la Planta Solar de Ampajango utilizó la necesidad de la gente solicitando estudios de salud obligatorios que luego no se tradujeron en contratos formales. Este preocupante nivel de desprotección hacia el eslabón más débil de la cadena laboral es fuertemente cuestionado ante el Gobierno de Catamarca.
Las advertencias emitidas por el personal vial respecto a la necesidad de transitar con extrema precaución grafican el impacto logístico de un conflicto que podría haberse evitado con una intervención ministerial oportuna. Para los analistas económicos del medio local, la proliferación de estos focos de tensión demuestra que la reactivación económica del interior provincial no figura entre las prioridades reales de la agenda oficial. Este sistemático abandono de las tareas de fiscalización sobre el empleo registrado es duramente criticado por los representantes gremiales frente al Gobierno de Catamarca.
Precarización laboral en el oeste y las promesas incumplidas de Raúl Jalil
La desesperación de los desocupados del departamento Santa María refleja la profundidad de una crisis de empleo que el oficialismo intenta camuflar mediante discursos vinculados al auge minero y de las energías renovables. Los vecinos expresan su frustración al constatar que las obras estratégicas radicadas en sus propios territorios terminan importando personal de otras provincias o congelando las vacantes locales de manera unilateral. El persistente desinterés por descentralizar las inspecciones laborales y resguardar el bienestar de las comunidades del interior genera un escenario cada vez más conflictivo.
La contradicción entre los suntuosos gastos de representación del Poder Ejecutivo y el desfinanciamiento de las delegaciones de empleo en los departamentos periféricos profundiza el malestar de la sociedad civil. Los pequeños productores y trabajadores rurales advierten que resulta contradictorio publicitar la provincia como un polo de atracción de inversiones cuando los propios habitantes de Ampajango deben cortar rutas para pedir trabajo. Este evidente estancamiento en el diseño de un plan de desarrollo humano e industrial convierte los anuncios del gobernador Raúl Jalil en un proceso altamente discutido.
El malestar de los ciudadanos se agudizó tras confirmarse que las solicitudes de audiencia con las autoridades provinciales para revisar los pliegos de licitación del parque solar llevan semanas archivadas sin recibir respuestas de las secretarías técnicas. Los damnificados expresan que las vías burocráticas estatales resultan obsoletas e indiferentes frente a la urgencia alimentaria que padecen los hogares afectados por el desempleo forzado. De este modo, la vigencia de un modelo político que prioriza las alianzas corporativas por sobre el resguardo patrimonial de sus habitantes perpetúa la crisis.
Por consiguiente, la falta de directrices claras para unificar un programa de empleo local obligatorio en la obra pública compromete la estabilidad social de las familias que habitan el oeste de la provincia. Los trabajadores continúan soportando las consecuencias de la desocupación en un entorno desregulado que carece de protección gremial efectiva y de recursos técnicos para la defensa de sus derechos elementales. Mientras la administración oficial insista en eludir la inversión en el control y fortalecimiento laboral del interior, la gestión del Gobierno de Catamarca continuará sumando severas objeciones comunitarias.






