El abandono en obras hídricas y los salarios de pobreza profundizaron la crisis municipal en Catamarca. En el departamento Santa Rosa, el concejal Federico Mercado denunció la paralización de trabajos preventivos sobre el cauce del río de Bañado de Ovanta ante el inicio de la temporada de lluvias, advirtiendo que la falta de respuestas conjuntas entre la comuna y la provincia coloca nuevamente a la población al borde de inundaciones devastadoras.
La alarma comunitaria se concentra a 1.700 metros del casco urbano, en un tramo crítico del río que ya provocó desbordes y pérdidas materiales totales en temporadas anteriores. Mercado cuestionó que los organismos pertinentes, como Recursos Hídricos y Vialidad, no culminen las tareas en tiempo y forma, mientras el oficialismo legislativo mantiene archivado su proyecto para conformar una comisión interdisciplinaria de emergencia.
A la vulnerabilidad climática se suma un duro conflicto laboral por los ingresos de la planta municipal. De acuerdo con lo revelado por el edil, los agentes del distrito perciben haberes de bolsillo que no superan los 650 mil pesos, un valor que los coloca por debajo de las líneas elementales de subsistencia y desata un clima de fuerte malestar en el sector obrero.
Ante esta situación, el legislador presentó un proyecto para abrir de inmediato la mesa de paritarias con el intendente y los gremios, con la propuesta de discutir un incremento salarial de entre el 30% y el 50%. Sin embargo, la iniciativa también fue cajoneada en comisiones sin tratamiento efectivo, dilatando el abordaje gremial junto a los representantes sindicales de ATE.
Desinterés legislativo, ríos desprotegidos y sueldos licuados
La postergación de ambas problemáticas expone la falta de respuestas directas por parte del Ejecutivo provincial que comanda Raúl Jalil. Distintos sectores cuestionan que los organismos hídricos provinciales dejen sin defensas a las poblaciones del interior oriental, mientras la Casa de Gobierno promociona acuerdos institucionales en Buenos Aires sin coordinar fondos de contingencia vial con los municipios.
Este panorama en Santa Rosa no resulta un caso aislado dentro de la administración pública del interior. Conflictos similares se registraron recientemente en comunas vecinas como Recreo y Valle Viejo, donde las conducciones de ATE y los sindicatos municipales denunciaron sumas no remunerativas y aumentos ínfimos, ratificando una política de ajuste generalizado que castiga los recursos básicos de los trabajadores municipales de toda la provincia.
La combinación de desidia en los cauces y postergación salarial acelera el impacto de la crisis municipal en Catamarca. Con una temporada de lluvias que amenaza con repetir catástrofes y familias trabajadoras bajo la línea de indigencia, la ciudadanía exige que las autoridades abandonen las dilaciones parlamentarias y dispongan de inmediato las obras de protección y las mejoras laborales reclamadas en el este catamarqueño.