En menos de doce horas, Catamarca vivió una seguidilla de seis arrestos por violencia de género que tuvo como episodio más grave el ataque con arma blanca a una mujer de 49 años en Valle Chico, quien debió ser derivada al Hospital San Juan Bautista. Las intervenciones policiales se sucedieron entre la noche del jueves y la madrugada del viernes y dejaron al descubierto una repetición de agresiones en el ámbito doméstico en la provincia.
El primer hecho se registró a las 20 del jueves en el barrio Virgen del Valle Sur, en Saujil, departamento Pomán. Una joven de 21 años fue golpeada en el rostro por su pareja de 24 y auxiliada por efectivos de la Comisaría local; el agresor quedó arrestado a disposición de la Fiscalía de la Segunda Circunscripción Judicial.
A las 0.30 del viernes, en barrio El Hueco (Fray Mamerto Esquiú), se produjo el único episodio que no involucró a una pareja. Un joven de apellido López, de 26 años, golpeó a su madre y a su hermano, y fue detenido por personal de la Comisaría de San Antonio.
Poco después, a las 0.55, agentes de la Unidad Femenina de Infantería (UFI-Valkira) intervinieron en avenida Autonomía de Catamarca, donde un hombre de 23 años acababa de agredir a su pareja de 19. El agresor fue trasladado a la Comisaría Tercera.
El hecho más violento de la jornada ocurrió a la 1.30 en Valle Chico: un sujeto de 50 años atacó con un arma blanca a su pareja de 49, que recibió asistencia en el Centro Sanitario de Valle Chico y luego fue derivada al Hospital San Juan Bautista.
A las 2, sobre calle Entre Ríos al 1800, la Comisaría Sexta detuvo a un joven de 22 años por golpear a una mujer de 21; el detenido quedó alojado en la seccional Segunda.
El debate sobre la prevención de la violencia de género
El último procedimiento se concretó a las 6.10 en el Loteo Marcolli, donde efectivos de la Comisaría Décima Primera aprehendieron a un hombre de 27 años que ingresó al domicilio de su expareja, la agredió verbalmente y dañó muebles. Quedó a disposición de la fiscalía de feria del Distrito Sur.
La seguidilla de arrestos en un lapso tan breve reaviva el interrogante sobre la capacidad de prevención del Estado provincial. Aunque la policía actuó de inmediato en todos los casos, la sucesión de ataques —varios con armas y en contextos familiares— expone las limitaciones de una estrategia que se activa después del hecho consumado y no logra desarticular los círculos de violencia antes de que escalen.
Los seis arrestados quedaron a disposición de las fiscalías de feria. La rápida derivación de la mujer herida al Hospital San Juan Bautista demostró una respuesta sanitaria eficaz, pero en el debate público vuelve a plantearse qué dispositivos de asistencia y contención operan para evitar que una nueva denuncia termine, otra vez, con un patrullero en la puerta.