La pérdida de 329.600 empleos registrados desde que Javier Milei asumió la presidencia profundizó el deterioro del mercado laboral, mientras la informalidad y la caída de ingresos reales jaquean a provincias como Catamarca y al resto del país. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que solo en los últimos doce meses se destruyeron 141.700 puestos registrados en relación de dependencia, una sangría que el monotributo no logra compensar: sumó apenas 49.500 adherentes en igual período.
La tendencia a la precarización quedó en evidencia porque el 85% de los nuevos ocupados —201.000 de 238.000 trabajadores— ingresaron a la informalidad. Ese desplazamiento desde el empleo asalariado hacia formas inestables no solo deteriora la calidad del trabajo, sino que desequilibra las cuentas del sistema contributivo.
El reporte detectó 622.300 aportantes menos frente a un incremento de 426.261 nuevos beneficiarios. Al comparar 2023 con marzo de 2026, la cantidad de aportantes totales se contrajo un 5,7% y la de beneficiarios trepó un 6,2%. La tensión sobre el sistema previsional se suma al recorte de asignaciones familiares provocado por la pérdida de trabajo registrado y a los límites que el Gobierno impuso a las prestaciones no contributivas.
Ingresos en picada
Los salarios reales siguieron su retroceso en mayo de 2026. El sector privado registrado cedió un 0,1%, el público nacional un 0,6% y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se desplomó un 1,0% respecto del mes anterior. Al medir contra el promedio de 2023, el salario público nacional acumula una pérdida del 38,5% y el SMVM del 41,1%.
El segmento privado formal, que había insinuado una recuperación en abril, volvió a terreno negativo en mayo y profundizó la tendencia interanual: la baja fue del 2,9% respecto del mismo mes de 2025. El poder adquisitivo de los hogares se resiente en todos los estamentos y vuelve más cuesta arriba cualquier intento de recomponer el consumo.
Esa fragilidad en los bolsillos y la creciente dependencia de changas o esquemas informales ponen contra las cuerdas a las provincias con una matriz productiva más acotada. En Catamarca, el debate sobre la generación de empleo privado sostenible y la eficacia de las políticas de contención se vuelve urgente ante un escenario nacional que no da tregua. La administración local observa con preocupación el impacto que la retracción del empleo formal y la licuación salarial tienen sobre la economía provincial, ya muy golpeada por la caída del consumo.
La combinación de puestos formales en retirada, salarios reales licuados y un sistema previsional cada vez más desfinanciado plantea un horizonte de incertidumbre para Catamarca y el resto del país. La radiografía del IAG funciona como un llamado de atención para que las administraciones locales ajusten herramientas de incentivo al trabajo genuino, antes de que la precarización se convierta en la única regla.