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Política

La gente quiere trabajar: 20 policías para bajar un verdulero de un árbol

La falta de criterio en los controles ha generado contradicciones que solamente perjudican a los trabajadores.

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La desesperación de la gente por trabajar aumenta cada día más. Un hombre se subió a un árbol y 20 policías intentaban bajarlo. Sucede que los permisos para vender están reducidos por la pandemia pero hay catamarqueños que sostienen que son muy estrictos innecesariamente por un lado (si se respeta los ítems de prevención) y demasiados permisivos por otro (sin control), dando lugar a arbitrariedades y contradicciones oficiales que hacen permeable los controles sanitarios al tiempo que impiden hacerse de lo elemental para subsistir.

La foto mandada por un lector de El Aconquija indica que se trata de la plaza Huayra Tawa en San Fernando del Valle de Catamarca. Un paseo público por Avenida Gobernador Galíndez, frente a las 920 viviendas.  El lugar se convirtió en un centro comercial, cultural y artesanal donde cientos de catamarqueños buscan ubicar sus productos pero la emergencia sanitaria como sabemos complicó estos eventos masivos, causando un terrible daño económico.

Cualquiera fuera el sistema de organización, los vendedores se sienten afectados y protestan por otras actividades que gozan de mayor libertad en tanto se ven funcionarios, políticos y dirigentes violando el distanciamiento y sin barbijo subiendo fotos en las redes sociales, los colectivos con mucha gente e incluso usuarios que viajan parados mientras otros trabajadores no tienen para sobrevivir y se los quiere meter preso por no respetar la normativa vigente.

Supuestamente la policía le quería quitar el puesto y llevar a la Comisaría a un verdulero que intentaba vender algo en la plaza Huayra Tawa. A la gente le llamó la atención la cantidad de efectivos para llevar a cabo el procedimiento con este señor cuando todo el mundo sabe de reuniones de todo tipo sin medidas preventivas que compromete incluso a legisladores a los que no se los molesta cuando se divierten o están de festejo.

No se trata de justificar lo injustificable pero da la impresión que falta equilibrio en las actividades permitidas y sobre todo control para que la comunidad pueda observar un orden que sea respetable no de acuerdo la suerte o el antojo circunstancial. El COE encabezado por el ministro Hernán Martel deberá revisar el criterio si espera respeto por las normas y ajustar los controles para no permitir abusos que parecen enmarcarse en relaciones con el poder.  Lo mismo con los COE del interior provincial.