Pobladores y productores alertan sobre erosión, contaminación y pérdida de agua por las tareas extractivas, y reclaman controles y planes de remediación.
Pobladores y asambleas denuncian riesgos para las reservas hídricas, pérdida de actividades rurales y tensiones sociales en localidades cercanas a los proyectos.
Organizaciones vecinales cuestionan los controles oficiales y reclaman participación universitaria para evaluar el impacto sobre el agua de consumo y riego.
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